La Economia Dominicana esta Desguañangada. Articulo del Dr. Jaime Aristy Escuder

Las medidas ejecutadas por el Banco Central durante los últimos cuatro años han reducido la efectividad de la política monetaria como instrumento de ajuste de la economía dominicana.

El uso de la tasa de interés o de los certificados del Banco Central para influir sobre la demanda agregada puede producir efectos perversos que acentúen aún más el descalabro económico dominicano. Por ese motivo, todo el ajuste futuro recaerá sobre las finanzas públicas y la tasa de cambio del peso con relación al dólar.

Tal como dijo el eminente historiador Bernardo Vega, el gobierno de Leonel Fernández “desguañangó” la estabilidad macroeconómica. El excesivo gasto público en obras no prioritarias –como el Metro de Santo Domingo- y en actividades reeleccionistas (i.e., propaganda, compra de dirigentes de la oposición, nominillas CB, entre otros) produjo un exceso de demanda agregada que se tradujo en un deterioro significativo de las cuentas externas.

Las estadísticas oficiales revelan que el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos se disparó en el primer trimestre del año a un monto superior a los 800 millones de dólares. Ese déficit se explica en gran parte por el colapso de las exportaciones y el vertiginoso aumento de las importaciones de bienes y servicios.

En particular, las importaciones no petroleras se elevaron en un 21.4%, reflejando el excesivo gasto público. Si el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos se proyecta para todo el año, usando los índices de estacionalidad correspondientes, se prevé que el déficit en cuenta corriente pudiera situarse en el entorno de los 4,000 millones de dólares, equivalente a un 8.5% del PIB.

La situación financiera internacional sugiere que es poco probable que se pueda obtener capital externo para financiar ese déficit en la cuenta corriente. La inversión extranjera directa no es suficiente para cerrar esa brecha financiera.

Tampoco se prevé que se pueda obtener una entrada de capitales privados de corto plazo suficientemente alta como para financiar el déficit de la cuenta corriente. El fracaso reciente de grandes empresas nacionales, al intentar colocar bonos corporativos en los mercados de capitales internacionales, es un reflejo de que la República Dominicana tiene dificultades para financiar el déficit de sus cuentas externas.

El uso masivo de las reservas internacionales netas del Banco Central es una señal de la falta de entrada de capitales externos. Las autoridades monetarias han usado más de 315 millones de dólares en los últimos cinco meses para mantener estable la tasa de cambio del peso con relación al dólar.

Ese descenso de las reservas internacionales contrasta considerablemente con la acumulación de más de 400 millones de dólares que realizó el Banco Central durante el mismo período del año 2007. Esto revela que en los primeros meses de este año se dejaron en el mercado cambiario alrededor de 715 millones de dólares para satisfacer el aumento de la demanda de dólares provocada por el excesivo gasto público. Cabe recordar que ningún país en el mundo ha logrado estabilizar de forma exitosa el valor de su moneda vendiendo las reservas internacionales de su Banco Central.

Ante el “desguañangue” de la economía dominicana, las autoridades monetarias han decidido aumentar la tasa de interés y colocar certificados de inversión del Banco Central. Actualmente la tasa de interés real es negativa debido a que la tasa de inflación supera la tasa de interés nominal.

Por ese motivo se estima que para llevar la tasa de interés real a números positivos habría que elevar la tasa de interés nominal en 5 puntos porcentuales, pero ese aumento elevaría el déficit cuasi fiscal del Banco Central en 10,000 millones de pesos.

El incremento de los certificados elevaría el nivel de riesgo de esos instrumentos, reduciéndose su atractivo financiero. Basta con señalar que en los últimos meses los bancos, las asociaciones de ahorros y préstamos y las entidades financieras internacionales han reducido la demanda de los certificados del Banco Central. Sólo las administradoras de fondos de pensiones están demandando certificados del Banco Central a tasas de interés por debajo de la tasa de inflación, en claro perjuicio de los trabajadores dominicanos.

La inefectividad de la política monetaria se expresa en la dificultad de aumentar los certificados de inversión y en el efecto negativo de tasas de interés más elevadas sobre la calidad de la cartera de la banca. De ahí que se pueda concluir que todo el ajuste del “desguañangue” de la economía nacional tendrá que recaer sobre la política fiscal y la política cambiaria.

La pregunta que cabe realizar es: ¿vendrá el ajuste fiscal vía el aumento de los impuestos –mediante la adopción de medidas tributarias administrativas que encubra la cuarta reforma tributaria- o a través de la disminución del gasto público? La respuesta es incierta. Lo que sí se sabe es que en los próximos meses se devaluará el peso dominicano frente al dólar.

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